¿Qué Nos Dicen Los Nombres?

3 de diciembre de 2018

El ecosistema blockchain sufre una crisis en la curva de adopción. En cierto punto —muy similar a lo que vimos en la historia de la Internet en sí— esta tecnología debe hacerse por sí misma relevante para la mayor cantidad posible de personas a mayor escala.

Lo que todos hemos obtenido en seguridad por medio de la revolución de la blockchain, todavía nos falta lograrlo en términos de experiencia del usuario. Casi una década después del informe oficial de Nakamoto https://bitcoin.org/bitcoin.pdf, pasó mucho tiempo desde que necesitamos comenzar a pensar en esto último con más seriedad, no sea que este esfuerzo solamente beneficie a unos pocos entusiastas relativamente acomodados que con demasiada frecuencia solo hacen promesas sin fundamento de mayor inclusión.

Tiene sentido entonces, aprender la lección de la historia de la tecnología: el Servicio de Nombres de Dominio (DNS) y su efecto en la inclusión digital.

En lugar de memorizar y recitar un número de cuatro a doce dígitos (como, 138.68.248.245), es simplemente más fácil decirle a un amigo “Ingresa a bitcoin-dot-org”. (Sin mencionar las direcciones IPv6, que son muchas veces más largas y más complicadas). DNS ofrece un puente entre ambos. Es imposible exagerar la importancia de esta sencilla capa de traducción, especialmente en el contexto de inclusión.

Intentar hacer algo como esto en el mundo de las criptomonedas sería intimidatorio, cuando menos. Si uno estuviera particularmente interesado en darle a este autor bitcoin, por ejemplo, la dirección pública en voz alta sonaría algo como: “Cero-X-de-rayos-X-uno-seis-G-de-gato-E-de-Eduardo-cuatro-siete…” Lo que se necesita es un servicio alias para la era de la blockchain, similar a lo que hemos disfrutado en la red.

Creemos que señalar wallets y smart contracts debería ser tan fácil como solo decir “wallet-punto-Judith-punto-rsk” o “hipoteca-punto-111mainStreet-punto-rsk.” Es por eso que el RSK Name Service (RNS) es la primera implementación del Protocolo de Directorio de RIF —en una agenda de proyectos sumamente ambiciosa https://www.rifos.org/blog/— que RIF ha develado con el lanzamiento.

Ejecutándose encima de la RSK Blockchain, RNS tiene tres componentes:

  • Registry: Este es el smart contract donde se almacenan los nombres, y un nombre dado (“alice.rsk”) se asigna a su propietario (“Alice”).
  • Registrar: Aquí, los nombres se compran y venden en el mercado abierto a través de una subasta Vickrel: el postor con la oferta más alta gana, pero paga el precio de la segunda oferta más alta. Si Alice gana la subasta de “alice.rsk” también puede darle a Bob “bob.alice.rsk” sin necesidad de otra subasta. Cada oferta genera un contrato “deed”, que certifica la propiedad.
  • Resolver: Este enlaza el nombre *.rsk al recurso deseado, y podría apuntarse a una wallet, intercambio, smart contract o una aplicación distribuida (dApp).

Encontrará más detalles en la especificación RNS https://docs.rsk.co/rsk-name-service-specification-en.pdf y en el Informe oficial RIF https://docs.rifos.org/rif-whitepaper-en.pdf

RIF OS ofrecerá muchas funciones excelentes https://www.rifos.org/ de las que se enterará en los próximos meses, pero introducir este servicio en el lanzamiento era la forma en la que creímos que podíamos lograr un mejor resultado, más rápidamente. En el futuro, tenemos pensado que RNS también resuelva las direcciones de Ethereum y DNS en Internet. Sin embargo, por ahora, nos enorgullece comenzar a construir la base que hará que el espacio de las criptomonedas, blockchain y dApp sea más accesible, sin sacrificar los beneficios que estas tecnologías ofrecen.

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